¡Despierta! ¡Estás dormido, pareces un zombie! ¡Despierta! ¡Te lo ruego, por favor despierta! ¡No pienses más de la cuenta! Eso es malo, la mente te enreda, te llevará por laberintos de los que nunca podrás salir. ¿Estás enloqueciendo? ¿Estoy soñando? ¿Es esto real? Shhhhh, ¿Quién habla? ¿Soy yo? Mejor no despiertes… sigue durmiendo… Ese día, como todos los días, llegué a mi oficina a las siete de la mañana. Doscientos metros cuadrados en el undécimo piso de un moderno edi